Endesa (Enel) año 2017


El saqueo de Enel a Endesa no solo ha sido en activos, sino también en fuerza laboral. El número de trabajadores de Endesa se ha desplomado desde la llegada de los italianos hasta los 9.706 empleados, desde los 27.000 que llegó a tener en la época dorada. Endesa “tiene en marcha planes de reducción de plantilla”, afirma la eléctrica.

Desde la compra en 2009 de Enel, la plantilla de Endesa se ha reducido, entre otros motivos, por la salida de los empleados de Enersis, ahora Enel Chile, de la eléctrica presidida por Borja Prado, estos trabajadores se incorporaron al perímetro de la eléctrica italiana, que ha vaciado Endesa casi desde el momento de su aterrizaje, cuando controlaba ken 2009 el 90% del capital, y redujo su participación al 70% años después.

El convenio colectivo ha sido la mecha que ha encendido un reguero de protestas protagonizadas entre los trabajadores y los jubilados de Endesa. Este convenio, pactado con los sindicatos, entre ellos UGT, cuyo actual líder, Josep María Álvarez, conocido popularmente como ‘Pepe’, se sentaba en el consejo asesor de Endesa hasta que la eléctrica desmontó este órgano político plagado de políticos independentistas.

‘Pepe’ Álvarez al frente ya de UGT y fuera del extinto consejo asesor de la eléctrica criticaba con dureza a Endesa, pese a cobrar de la eléctrica durante los años del saqueo, que aún persistirá, ya que la eléctrica pagará en dividendo todo su beneficio, el 70% irá a las arcas de Enel. Según Álvarez la situación de los trabajadores es “insoportable” por el “saqueo” de Enel.

A su juicio, “se ha llevado decenas de miles de millones de euros de España”, un hecho que no criticó mientras se sentaba en el consejo asesor de Endesa, y tildó de “increíble” que se dieran estas situaciones en la UE. Asimismo, afirmaba que “es impresentable” el proceso de privatización de empresas estratégicas españolas, “que han ido a parar a manos públicas de otros estados de la UE“. Al parecer se le ha olvidado que hasta el pasado julio de 2017, el líder de UGT en Cataluña era parte del consejo asesor de Endesa.

El convenio se firmó en 2012, con España al borde del rescate financiero y con el miedo en el cuerpo de millones de trabajadores que veían peligrar su puesto de trabajo debido a la nefasta gestión política de una crisis sin precedentes. No obstante, Endesa ganaba 2.034 millones en 2012, un 8% menos que en 2011; otros 1.879 millones en 2013; 3.337 millones en 2014, en el año en el que vendió a Enel sus activos de Latinoamérica, reduciendo tan solo su negocio a España y Portugal; mientras que en 2015 obtuvo otros 1.086 millones; y otros 1.411 millones en 2016, para cerrar 2017 con 1.463 millones de euros. En total, la eléctrica ha obtenido 11.210 millones de euros desde 2012. A esto hay que añadir, otros 2.212 millones en 2011, y 4.129 millones en 2010, es decir, contabilizando años fiscales completos bajo la batuta de Enel, Endesa ha obtenido un total de 17.551 millones de euros.

Enel no quiere dejar de mamar de la vaca de Endesa. Continuará el expolio en los próximos años, ya que los accionistas aprobaron repartir el 100% del beneficio en dividendo. Con las cuentas claras, Enel pagará el 100% de la compra de Endesa por esta vía. Si se cumple el plan estratégico, Endesa abonará a Enel 4.130 millones en los próximos 4 años. Desde su compra, la italiana se habrá embolsado 32.792 millones por esta vía, una forma de no tener que pagar un duro a costa del consumo de los usuarios, que continúan aumentando los beneficios de Endesa con las facturas.

Es ahora, a punto de cumplirse una década de la compra de Enel sobre Endesa, cuando los sindicatos alzan la voz contra la eléctrica. Ni una crítica hasta el pasado año por parte de UGT, cuando ‘Pepe’ se despedía del sindicato en Cataluña para aterrizar a nivel nacional tras 20 años al frente de la sección territorial.

Ni siquiera se quejó en 2014, cuando se inició verdaderamente el expolio de Endesa, con el vaciamiento de todos los activos en Latinoamérica, con la eléctrica chilena Enersis incluida. Enersis, convertida ahora en Enel Chile, continúa siendo un maná para la italiana. La operación salió redonda para Enel. Endesa dispuso de un dividendo extraordinario para los accionistas por valor de 8.250 millones, de los que 6.352 millones fueron destinados a la italiana. Asimismo, el dividendo se pagó con deuda de Endesa, que tuvo que pedir un préstamo de 4.500 millones de euros.

Los sindicatos y trabajadores lo tienen claro y apuntan directamente a Borja Prado como el principal socio de Enel de la rebaja en la plantilla. No es para menos, Prado ha percibido solo en 2017 un total de 3,18 millones, un 4% más respecto a 2016, mientras que el consejero delegado de Endesa, José Bogas, ha obtenido un sueldo de 2,12 millones, un 7,7% más.

La cúpula se ha propuesto la eliminación de derechos y beneficios sociales de cara a la negociación en el quinto convenio de Endesa, mientras engorda los salarios de la cúpula y continúa llenando los bolsillos de Enel a costa de los trabajadores y empresas españolas. Hasta ahora, se han denunciado movimientos de bajas voluntarias, como está ocurriendo en las plantas hidroeléctricas en el norte de España e incluso se dan a conocer las condiciones del despido una vez que éste ya se ha producido.

Según los últimos datos de Endesa, la plantilla en 2017 era de 9.706 trabajadores, frente a los 10.000 de hace tres años. Quienes han sufrido más los recortes son los empleados de mayor edad y quienes tienen entre 28 y 34 años. De hecho, según las cifras, de éstos últimos Endesa tiene 904 frente a los 1.019 de 2015, mientras que se ha rebajado el número entre los que tienen entre 45 y 59 años, que contabilizan la mitad, hasta un total de 4.957 empleados, frente a los 5.595 que empleaba en 2015.

Asciende ligeramente el número entre los que tienen menos de 28 años, hasta un total de 168 frente a los 150 de 2015; entre 35 y 44 años cuenta con 3.233 trabajadores, frente a los 3.130 de 2015; mientras que los empleados de 60 años alcanzan los 444, frente a los 102 de 2015. El desempleo en Endesa se recrudece en los hombres, con la pérdida de 395, mientras que la fuerza laboral femenina suma 101, hasta un total de 2.248.

La eléctrica presidida por Borja Prado ha asignado un total de 45 millones en 2017 para provisiones por reestructuración de plantilla. Estas obligaciones se deben a retribuciones a largo plazo al personal y para planes de reestructuración de plantilla. “Surgen como consecuencia de acuerdos de carácter colectivo o individual suscritos con los trabajadores de la Sociedad en los que se establece el compromiso por parte de la empresa de proporcionar un régimen complementario al otorgado por el sistema público para las contingencias de jubilación, incapacidad permanente, fallecimiento, cese o suspensión de la relación laboral por acuerdo entre las partes”, afirma la eléctrica.

Según Endesa, el criterio de registrar las prestaciones por terminación o suspensión de empleo cuando existe un acuerdo con los trabajadores de forma individual o colectiva o una expectativa cierta de que se alcanzará dicho acuerdo que permite a los mismos, de forma unilateral o por mutuo acuerdo con la empresa, causar baja o suspender temporalmente el contrato de trabajo, recibiendo a cambio una indemnización o contraprestación.

“En caso de que sea necesario el mutuo acuerdo, únicamente se registra la provisión en aquellas situaciones en las que Endesa ha decidido que dará su consentimiento a la baja de los trabajadores y este consentimiento ha sido comunicado al trabajador individualmente o de forma colectiva a los representantes de los trabajadores. En todos los casos en que se registran estas provisiones existe una expectativa por parte de los trabajadores de que estas bajas anticipadas se realizarán y una comunicación formal de la empresa al trabajador o a los representantes de los mismo.

Endesa “tiene en marcha planes de reducción de plantilla, los cuales se han materializado en los correspondientes expedientes de regulación de empleo aprobados por la administración, o mediante acuerdos suscritos con la representación social de los trabajadores”, según apuntaba en los registros oficiales de la CNMV.

Estos planes garantizan el pago de una indemnización o el mantenimiento de una percepción periódica durante el periodo de prejubilación o de suspensión del contrato de trabajo”, afirmaba la eléctrica, que registra todo el gasto correspondiente a estos planes en el momento en que surge la obligación, entendiendo como tal el momento en que la empresa no tiene capacidad de evitar su desembolso, en función de los compromisos adquiridos con el trabajador o con los representantes sociales de los mismos.

“Estos importes se determinan mediante la realización, en su caso, de los oportunos estudios actuariales para el cálculo de la obligación al cierre del ejercicio. Las diferencias actuariales positivas o negativas puestas de manifiesto en cada ejercicio son reconocidas en la Cuenta de Pérdidas y Ganancias de dicho ejercicio”. (i.e.c.)

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